Inicio PERSONALIDAD INVITADA Entrevista a Manuel Hernández Ruigómez

Entrevista a Manuel Hernández Ruigómez

0

País Dominicano en Europa inaugura la sección Personalidad Invitada, con una interesante entrevista a don Manuel Hernández Ruigómez, doctor en Historia de América, honorable embajador de España en la República de Angola, ex embajador en Haití y ex cónsul general en la República Dominicana, con quien hablamos de su experiencia como diplomático y sobre la migración, con énfasis en América.

Señor embajador, háblenos de su experiencia como diplomático en República Dominicana y Haití, en uno de cónsul general y en el otro de embajador, y de posibles políticas para evitar el éxodo de haitianos hacia el país vecino.

Primero quiero agradecer al director y al editor de PAÍS DOMINICANO EN EUROPA, la oportunidad de poder transmitir mis opiniones a través de esta entrevista. Al tiempo, quiero desear éxitos a esta nueva publicación que nace con vocación europea. La voz de los dominicanos tiene también que escucharse en el viejo continente. Con mis mejores deseos de triunfo, les saludo con afecto.

Para mí ha sido una verdadera suerte haber conocido los dos lados de la isla desempeñando una función consular (Santo Domingo) y otra diplomática, seguidamente, en Haití. Ha sido un largo período entre 2006 y 2014. Ello me ha proporcionado un conocimiento creo que bastante aproximado de la realidad que se vive en ambos países que, y aprovecho para señalarlo aquí, es indisociable de la historia. Muchas veces para acceder al conocimiento de un país es mejor hacerlo en calidad de extranjero libre, en cierto modo, de las pasiones que obnubilan el análisis de los propios nacionales. No quiero decir con esto que mi conocimiento sobre la República Dominicana y Haití sea más certero que el de otros, pero sí que está libre de los “arrières-pensées” (motivos ocultos; segundas intenciones) que determinan la idea que unos y otros se han formado al respecto. La República Dominicana y Haití son dos países tan radicalmente diferentes que parece mentira que compartan el espacio tan pequeño, la isla de La Española.

La segunda parte de la pregunta es más difícil de responder. Vamos a intentarlo. La frontera entre la República Dominicana y Haití separa a los dos países fronterizos con mayor diferencia en renta per cápita del mundo. Por otro lado, la situación socioeconómica en Haití es tan catastrófica que sus habitantes miran hacia el otro lado de la frontera como si fuera el paraíso. Es por tanto lógico que los haitianos busquen cómo emigrar a la parte dominicana. Además, al cruzar la frontera no se irían muy lejos de sus hogares. Es muy difícil frenarles. ¿Qué se puede hacer?, ¿construir un muro?, ¿cavar un foso? Son soluciones irreales y además siempre habrá procedimientos para saltárselos. Los movimientos humanos son imparables, como demuestra la Historia. La solución para frenar la oleada migratoria haitiana hacia la República Dominicana podría venir de la creación de lo que yo llamo “un cinturón de prosperidad”.

Se trataría de delimitar terrenos a ambos lados de la frontera para incentivar la instalación de industrias o explotaciones agrarias que den trabajo, principalmente, a haitianos, pero también a dominicanos. Eso se puede hacer mediante un amplio acuerdo entre los dos gobiernos amparado por organismos internacionales como Naciones Unidas, Unión Europea, Banco Interamericano de Desarrollo, etc. Los gobiernos de cada país tendrían que llegar a acuerdos con los municipios fronterizos de forma que faciliten terrenos y otorguen ventajas de orden fiscal a los posibles inversionistas que deseen instalar una empresa en esa zona interfronteriza. Los organismos internacionales, por su parte, deberían aportar financiación a tipo de interés cero o cercano al cero. Para ponerlo en marcha, sólo hace falta voluntad política de un lado y del otro. La República Dominicana vería frenada la ola inmigratoria hacia sus campos y ciudades; Haití daría una esperanza de trabajo a su desesperada población. Sólo veo ventajas.

  1. ¿Qué opina usted de los muros fronterizos para frenar la migración?

La construcción de un muro es algo tan absurdo como ineficaz. China construyó el más largo del mundo para defenderse de las invasiones procedentes de Mongolia y Manchuria y, con la perspectiva que nos da la historia, puede asegurarse que ha servido para poco. Hoy tenemos a la Gran Muralla china convertida en monumento turístico. Un muro tal vez frene o disminuya la pulsión migratoria en momentos concretos de la historia, pero a medio y largo plazo no servirá para cumplir con el objetivo para el que fue concebido. Además, su supuesta eficacia es improbable.

  1. A qué usted atribuye el flujo migratorio de latinos a los países europeos?

Desde luego, ese flujo se debe a la atracción económica y de estabilidad que ofrecen la mayor parte de los países europeos. Lo normal es que los movimientos de población se produzcan desde países donde las personas no encuentran que la economía nacional ofrece las suficientes opciones de empleo o donde el sistema educativo no reúne las condiciones que, en cambio, se encuentran en otros países. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial (1945), la devastada Europa occidental de aquellas fechas ha ido ganando en estabilidad y prosperidad. Creo que todo se ha debido, en lo fundamental, a dos razones: a sistemas políticos democráticos extremadamente estables y a la integración supranacional de los países en organizaciones internacionales, como la actual Unión Europea.

  1. Cómo valora el desempeño laboral de los latinos en Europa, especialmente en España?

Los ciudadanos iberoamericanos que deciden instalarse en España son especialmente bienvenidos. No olvidemos que, a diferencia de otros, su integración en España se realiza con toda facilidad y los españoles no los ven como ajenos a la realidad nacional. El hecho de compartir una misma cultura, un mismo idioma y hasta las creencias simplifica el siempre duro proceso de dejar el hogar y la familia para iniciar una nueva vida en otro país. Decía Gabriel García Márquez “mi lengua es mi nación”. No hay mejor explicación

  1. ¿Si estuviera en sus manos elaborar políticas para reducir las migraciones, por dónde iniciaría?

Estamos hablando de largos y prolongados procesos que desemboquen en una estabilidad política continuada a lo largo de los años. Los cambios constantes de sistema constitucional modificando las reglas del juego cada vez que llega un nuevo dirigente no ayudan. Para ello es preciso, antes de nada, redactar una constitución que sea fruto del consenso político y no sólo la que sea fruto de la mayoría parlamentaria o la del gobierno de turno. Por otro lado, la nueva constitución ha de establecer una verdadera separación de poderes entre legislativo, ejecutivo y judicial. También, esta constitución debe sentar las bases de una economía libre de mercado que contemple la creación de instituciones que garanticen la seguridad jurídica de las inversiones. Además, ese nuevo Estado debe establecer una estructura justa de recaudación de impuestos de forma que tenga las herramientas suficientes para garantizar un excelente sistema educativo, una salud de calidad, unas infraestructuras punteras o la seguridad ciudadana entre otras. Por supuesto, esa constitución debe de establecer las bases para la protección de los más desfavorecidos, lo que podría denominarse un Estado del Bienestar, teniendo siempre cuidado en que no acabe por asfixiar a la iniciativa empresarial. Claro, todo esto no se construye de la noche a la mañana, pero sí debe de haber una generación primigenia que siente esas bases de prosperidad de esa nación. A partir de entonces, no habrá emigración. La política está en la cúspide de todo: sin estabilidad, sin seguridad jurídica no hay inversiones y sin inversiones no hay prosperidad. La prosperidad pone fin a la emigración.

  1. Cómo usted relacionaría derechos humanos y migración, ¿cuál podría ser el punto de equilibrio o de quiebra entre ambos?

Los derechos humanos constituyen un conjunto de valores generales que les son atribuidos a todos los seres humanos. No se puede decir que porque alguien haya sido clasificado como esto o como lo otro vaya a tener “derechos humanos” diferenciados. Todos los compartimos. Los migrantes son sujetos de los mismos derechos humanos que cualquier otro hombre, mujer o niño. Al respecto, la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) ampara a todos por igual. Al contrario de lo que se suele pensar, los derechos humanos, en tanto conjunto de prerrogativas que se le reconocen a los individuos, fue una acción que se debe a España a partir de las Leyes de Burgos de 1512, decretadas por el rey de España, Fernando el Católico, tras el valiente sermón de fray Antonio de Montesinos en Santo Domingo, en 1511.

  1. Emigración e inmigración, si partimos de las historias de España y República Dominicana, ¿cuál sería su reflexión en ese sentido?

La República Dominicana es prácticamente un caso único en el mundo de país que recibe inmigrantes (desde Haití, Venezuela) y envía emigrantes: Estados Unidos, España, Canadá. Creo que hay que aprovechar esta cualidad única en el mundo para tratar de profundizar en el problema de las migraciones, que República Dominicana conoce como nadie en el mundo. Desde mi punto de vista, las universidades deberían abrir foros de debate y conocimiento para aportar luz sobre un fenómeno que está caracterizando los años finales del siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI.

En cuanto a España, puede decirse que era un país de emigrantes desde finales del siglo XIX hasta los años finales de la década de los sesenta del siglo XX. La razón no es otra que los niveles de prosperidad que mencionaba más arriba, que han seguido creciendo. Eso ha hecho de España un país de acogida de inmigrantes, la mayor parte de ellos procedentes de América, norte de África y Europa central y oriental. España puede aportar mucho a ese debate que proponía abrir en las universidades dominicanas.

  1. Cuál es su opinión sobre el racismo, la exclusión y la discriminación acrecentados en los últimos tiempos en los grandes países?

Si se refiere a las protestas que se han extendido por Estados Unidos y otros países tras la muerte de una persona de raza negra en Minneapolis por abuso policial tengo la sensación de que estamos ante un caso de manipulación de la opinión pública por parte de una serie de grupos de izquierda. Las estadísticas siempre nos ayudan a desvelar la realidad y a desmontar las manipulaciones. Así, las estadísticas nos dicen que la inmensa mayoría de negros que mueren violentamente en Estados Unidos pierden la vida a manos de negros; por otro lado, los negros asesinan mucho más a blancos que estos a negros. No creo que uno de los problemas de Estados Unidos sea el racismo; hay un problema de brutalidad policial unido a la impunidad con la que las fuerzas del orden, a veces, actúan. En mi humilde opinión, antes de tomar una posición concreta, la que sea, hay que examinar con cuidado lo que los interesados nos están vendiendo a través de las redes sociales.

  1. De qué manera ha afectado la migración de dominicanos hacia España en las últimas décadas?

Si se refiere a lo que este movimiento ha afectado a la República Dominicana se puede concluir que sus efectos son negativos. La emigración de sus ciudadanos hacia otros países priva a la República Dominicana de gente capacitada que además tiene el arrojo de hacer las maletas y buscar mejor suerte en otras latitudes, lo que nunca es fácil. Es gente valiente y por tanto muy valiosa para cualquier país. Por el contrario, estos migrantes, cuando llegan a España o a cualquier otro país de destino, aportan nuevas fuerzas, nuevas ideas, ganas de trabajar a la sociedad que les recibe. Por tanto, quienes reciben a los migrantes dominicanos salen siempre ganando.

  1. Qué nos puede decir de los procesos de regularización de migrantes latinos en España?

Los migrantes que llegan a España procedentes de Hispanoamérica o de Brasil tienen inmensas ventajas con respecto a los procedentes de otros hemisferios. La primera ventaja es la lengua y la cultura compartidas a ambos lados del Atlántico. Ello les permite integrarse con gran facilidad en la tierra que les acoge. Pero hay otra gran ventaja que muchas veces no sale a la luz. Se trata del Código Civil de España, norma legal que permite que las personas procedentes de esos países puedan acceder a la nacionalidad española (no es ciudadanía como se dice erróneamente siguiendo el término estadounidense “citizenship”) tras sólo dos años de residencia legal en España. Los ciudadanos de los demás países del mundo, incluyendo a los de la Unión Europea (con excepción de Portugal), precisan residir diez años continuados para poder adquirir la nacionalidad española.

  1. Hasta dónde la xenofobia ha generado una cultura de odio en sectores españoles hacia los migrantes latinos?

No se puede decir que en España haya xenofobia. Si acaso pueden darse algunos casos puntuales aquí o allí. Pero desde luego no es una manifestación generalizada. De hecho, como creo que he dicho antes, los migrantes hispanoamericanos son, en la práctica totalidad de las regiones de España, muy bien recibidos.

  1. Qué usted opina de jóvenes becados en España que deciden quedarse en territorio español para insertarse en el mercado laboral?

Que están cometiendo un fraude. Los jóvenes hispanoamericanos que obtienen una beca para estudiar en España están comprometidos a regresar a sus países de origen para ejercer en ellos su profesión una vez adquirida la formación que se buscaba. El sentido de la beca es precisamente ese, brindar formación a los jóvenes que buscan una especialización concreta fuera de su patria. Es decir, el compromiso de regresar debe de ser rotundo.

  1. Podría llegar el momento en que se elimine el visado a nivel global?

No veo cercano ese momento. Los visados son instrumentos creados por los Estados para proteger la economía nacional, el mercado de trabajo, el sistema educativo o el de salud, etc. de la llegada indiscriminada de extranjeros. Ningún país tiene la posibilidad de ofrecer trabajo ilimitadamente a todos los que quieran ingresar en su territorio.