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Boris Johnson supera la primera votación en el Parlamento para «reescribir» el acuerdo del Brexit

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El primer ministro británico, Boris Johnson, en plena réplica en la Cámara de los Comunes.

El ‘premier’ conservador superó la primera votación parlamentaria de su polémica Ley del Mercado Interno pese a la rebelión simbólica de más de veinte diputados ‘tories’ que se pronunciaron en contra

Londres, Reino Unido.- Los cinco ex «primeros ministros» vivos del Reino Unido -David Cameron, Theresa May, Gordon Brown, Tony Blair y John Mejor- han hecho causa común contra Boris Johnson por sus planes para modificar el acuerdo del Brexit y violar de paso las leyes internacionales. El premier conservador superó sin embargo la primera votación parlamentaria de su polémica Ley del Mercado Interno (340 a 263), pese a la rebelión simbólica de más de una veintena de diputados tories que se abstuvieron o se pronunciaron contra el Gobierno.

David Cameron fue el último en unirse al clamor contra Johnson, en su más sonada intervención política desde su dimisión el 2016 tras su derrota en el referéndum de la UE. Cameron expresó su «recelos» ante la última maniobra del premier y advirtió: «Aprobar una ley en el Parlamento para romper las leyes internacionales debería ser absolutamente el último resorte». Major y Blair calificaron al unísono como «vergonzoso» el proyecto de ley y calificaron la actitud del premier como «irresponsable» y «peligrosa».

«¡Usted ha sido capaz de unir en su contra a cinco ex primeros minitros!», le espetó a Johnson el ex líder laborista Ed Miliband, que llevó las riendas de la oposición en lugar de Keir Starmer (aislado por un posible caso de coronavirus en su familia). «Lo que usted está haciendo es tirar a la basura la reputación del Reino Unido y su historia como precursor del estado de derecho», añadió Miliband.

Boris Johnson no se arredró sin embargo ante las críticas unánimes de sus predecesores y decidió impulsar la ley, seguro de tener los números consigo, pese a la rebelión a la que se sumaron entre otros su ex secretario del Tesoro Sajid Javid y su exfiscal general Geoffrey Cox. Casi solo ante el peligro, en un Parlamento semivacío por las reglas de distanciamiento social, el premier reiteró su intención de defender a toda costa la «integridad territorial» del Reino Unido.

«¡No toleraré que la UE tenga el poder de romper nuestro país!», replicó el premier, que aseguró que Bruselas está dispuesta a hacer una interpretación «extrema» del acuerdo de divorcio de la UE, hasta el punto de poder bloquear la circulación de mercancías y alimentos entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido.

«Nunca pensé seriamente que la UE tuviera la voluntad de usar un tratado negociado de buena fe para intentar bloquear o cortar una parte del Reino Unido o que amenazara con destruir la unidad económica y territorial», escribió el propio Johnson en un artículo en The Daily Telegraph, horas antes del debate parlamentario.

El Protocolo de Irlanda del Norte, contenido en acuerdo de retirada de la UE, establece que Belfast formaría legalmente parte del territorio aduanero del Reino Unido, pero seguiría «de facto» en el mercado único para evitar la vuelta a una frontera dura en tierra entre las dos Irlandas.

El protocolo determina que un comité conjunto debería establecer las mercancías «de riesgo» (con posible destino a la República de Irlanda), a las que se aplicaría aranceles en enero del 2021 en el caso de «no acuerdo» comercial. Si no hay un compromiso por ambas partes, todas las mercancías que circularan por el Mar de Irlanda serían consideradas «de riesgo».

OBJETIVO: EVITAR LA ADUANA CON IRLANDA DEL NORTE

La Ley del Mercado Interno pretende evitar una aduana interior en el Reino Unido y permitir la circulación de mercancías «sin obstáculos» entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte. En su primer día de trámite parlamentario en Westminster, el texto legal provocó el anticipo de una agónica secuela de las viejas batallas del Brexit, cuando llegue a la fase de enmiendas y sea posteriormente enviado a la Cámara de los Lores.

Más de 20 diputados conservadores anticiparon su intención de votar en contra o de abstenerse en la primera votación de la ley en la tarde del lunes, alegando que la violación de las leyes internacionales arruinará la reputación del Reino Unido. La rebelión interna quedó lejos de comprometer la holgada mayoría del Partido Conservador en el Parlamento y superó el primer trámite parlamentarios con 77 votos de diferencia.

«No está clara para mí la necesidad de violar las leyes internacionales», advirtió Sajid Javid, que dimitió en febrero pasado tras haber perdido el favor del estratega de Boris Johnson, Dominic Cummings, a quien muchos consideran el máximo responsable de la disrupción causada por el «premier».

«Una de las grandes fuerzas y tradiciones de este país es el respeto al estado de derecho», algó Javid.»Nuestra larga reputación de mantener nuestras palabras nos ha convertido en un país más estable, próspero y pacífico».

«Lo que no podemos hacer es abandonar un acuerdo que firmamos hace nueve meses y reescribirlo unilateralmente», advirtió por su parte el exfiscal general Geoffrey Cox, principal asesor legal de Johnson durante la fase de negociación del acuerdo. «Violar las leyes internacionales puede causarnos un daño irreparable y permanente a largo plazo».

La intervención del exlíder laborista Ed Miliband reabrió la caja de los truenos. Miliband culpó al premier de «deshacer el Brexit» y de «comprometer el proceso de paz en Irlanda del Norte». El diputado laborista recordó cómo el propio Johnson celebró el año pasado como «un triunfo» la firma del acuerdo del Brexit: «El mismo lo negoció y lo firmó ¿Cómo puede ahora venir diciendo que es un texto ambiguo y confuso? Estamos hablando de su acuerdo y si alguien ha fallado ha sido él. Es el momento de asumir su responsabilidad».

«Si aprobamos esta ley, estamos ni más ni menos que otorgando poderes al Primer Ministro para violar las leyes internacionales», advirtió Miliband, que aseguró que las «señales» que el Gobierno Johnson está enviando «hace prácticamente imposible no sólo un acuerdo comercial con la UE sino con otras partes del mundo».