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Crónica política: Un triunfo que canalizo el PRM y aliados

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Eduardo Estrella, Luis Abinader e Hipólito Mejía en foto de archivo.

Julio Guzmán Acosta/Londres 

La avalancha de votos por la alianza ganadora, a pesar de la gran abstención, reflejo el hartazgo que tenía la población dominicana hacia el Partido de la Liberación Dominicana y aliados.

El pasado 5 de Julio fueron celebradas las elecciones nacionales en la Republica Dominicana, para elegir al presidente, vicepresidente, Senadores y Diputados. 

El Partido Revolucionario Moderno (PRM) y aliados que llevaba como candidato presidencial a Luis Abinader se alzaron con la victoria.  

La avalancha de votos por la alianza ganadora, a pesar de la gran abstención, reflejo el hartazgo que tenía la población dominicana hacia el Parido de la Liberación Dominicana (PLD) y sus aliados. La organización política morada había secuestrado todos los poderes del Estado y lo había manejado, violando todas las leyes nacionales, como si de una finca privada se tratara. Ese partido violo todas las normas de la democracia en la Republica Dominicana. 

Los gobiernos del partido de Juan Bosch, que había gobernado de forma consecutiva en los últimos 16 años, implanto el saqueo de los fondos públicos como su modo de actuar y la impunidad como premio al desfalco y la corrupción. 

En esos años se sucedieron cientos de escándalos de corrupción, donde los implicados sustrajeron miles de millones de pesos y todo intento por esclarecer los hechos se encontró con la complicidad, primero de Leonel Fernández y en los últimos ocho años con Danilo Medina y la cúpula dirigente del PLD. 

No hubo investigación alguna y cuando las hubo fue todo un montaje para que los acusados salieran impunes de sus fechorías y lograran legalizar las fortunas mal habidas. 

Además de los actos de corrupción en todas las esferas públicas, se les vínculo con el narco tráfico, donde varios de los dirigentes peledeistas interactuaban con conocidos narcotraficantes y sus fortunas se entrelazaban, sin que hubiera una frontera clara entre unos y otros. 

Y todo ese dinero saqueado al Estado, los exhibían con arrogancia a lo largo y ancho del país, cuando los diversos sectores nacionales exigían investigación y castigo para los culpables de todos esos hechos. 

Los resultados electorales del pasado 5 de Julio le cobraron al PLD y a sus dirigentes parte de las bravuconadas de las que habían hecho galas. 

Las nuevas autoridades surgidas de las urnas el 5 de Julio pasado y que encabeza Luis Abinader Corona, ha levantado muchas expectativas y la verdad que sus principales medidas en estos pocos días de gobierno no han defraudado. 

El presidente desde el primer día ha dicho que se investigara a todo aquel que sea acusado de algún acto de corrupción. Que los nuevos funcionarios en las dependencias públicas tendrán que actuar con apego a las leyes y quieres no lo hagan serán juzgados por los tribunales competentes y que él será el primero en tomar medidas en cada caso, separando de la administración pública al funcionario o funcionarios y dejando que los tribunales deliberen si hay o no responsabilidad penal. 

Los nombramientos en general han sido bien visto, salvo en casos concretos como el del Gobernador del Banco Central Héctor Valdez Albizu, a quien ratifico en su puesto. 

Las grandes concentraciones que se hicieron en el país y en el exterior en los últimos 3 años, empezando por las convocadas por Marcha Verde en contra de la corrupción y contra la impunidad y terminando con las realizadas después de la suspensión de las elecciones municipales de febrero en la Plaza de la Bandera y en todos los países donde residen miles de dominicanos, fue creando el ambiente necesario para sacar del gobierno al PLD, a Danilo Medina y a sus aliados. 

El PRM lo que hizo fue capitalizar ese descontento y por ser el partido mayoritario de la oposición, servir de catalizador para el gran objetivo en la coyuntura pasada, que era sacar a los peledeistas del gobierno. 

Pero ese triunfo del PRM y aliados, no le da carta blanca a Luis Abinader, muy por el contrario, le exige una manera distinta de conducir el aparato del Estado Dominicano a como lo hacía el PLD-Danilo Medina. 

El presidente Luis Abinader tendrá que tomar en cuenta los reclamos ciudadanos que se hicieron al PLD a la hora de diseñar su manera ejercer el poder político. 

Todo apunta muy bien, sin pedirle a Luis Abinader que haga un gobierno revolucionario, que nacionalice los recursos nacionales en manos de empresas extranjeras o haga una reforma agraria que ponga en manos de los campesinos las tierras para que las trabajen. 

Se le pide que haga olvidar con sus acciones, la desastrosa administración del PLD, que haga un gobierno decente, que tenga tolerancia cero con la corrupción y la impunidad, que en política exterior sea respetuoso de la soberanía de los pueblos y que ponga en primer lugar el desarrollo de nuestra economía. 

El tema de la pandemia todavía ocupara el primer lugar de sus acciones de gobierno, pero debe prestar atención especial a todo lo relacionado con el sistema sanitario, que es muy deficiente y hacer un diagnóstico serio en materia educativa, que permita un relanzamiento del sistema educativo dominicano, dedicando todo el dinero y los medios necesarios para dotar al país de una educación de calidad en todos los niveles. 

Por esas cosas tan básicas se movilizaron millones de dominicanos y dominicanas  a lo largo y ancho del país y la diáspora dominicana en el exterior en los últimos años y crearon las condiciones para echar al PLD del gobierno. 

El robo descarado de los recursos públicos que hizo el PLD en los 20 años de gobierno creó las condiciones subjetivas y objetivas para que el pueblo se empoderara y los sacara del poder. 

La gente de la calle y los que votaron por el PRM y aliados, esperan un gobierno diferente y Luis Abinader y la nueva administración no pueden defraudarlos.