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Hong Kong más unida con China a 23 años de reintegración

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Por Yolaidy Martínez *

Beijing.- Este 1 de julio Hong Kong cumple 23 años de reintegrarse a China con la novedad de una legislación que permitió al territorio convertirse en centro internacional de renombre.
En esta fecha de 1997, la llamada Perla del Oriente dejó el dominio británico y retornó al estado asiático como Región Administrativa Especial, categoría también concedida a la vecina Macao.
Bajo ese estatus y la política «Un país, dos sistemas» que promueve el gobierno chino para avanzar hacia la completa reunificación de su territorio completo, ambas zonas tienen autonomía para tomar decisiones con apego a la Ley Básica, como se denomina a sus respectivas constituciones.
Desde su regreso Hong Kong se convirtió en una de las ciudades más dinámicas del mundo, pero ese prestigio en el último año estuvo amenazado por protestas que estallaron en rechazo a una ley de extradición -ya muerta- y mutaron a exigir demandas políticas, sociales y económicas.
La persistencia y radicalización de las manifestaciones con niveles alarmantes de violencia y una eleva participación de jóvenes, empujaron a la recesión.
Desde un inicio el gobierno central de China denunció que dichas acciones fueron alentadas por pronunciamientos y maniobras injerencistas de fuerzas extranjeras, y prometió borrar todo rastro de terror de allí.
Así conformó una legislación de seis capítulos y 66 artículos que busca reforzar la seguridad nacional en Hong Kong, con énfasis en neutralizar la organización y ejecución de actos de terrorismo, secesión, subversión del poder del Estado y de intromisión foránea.
En ese contexto se enfocará en contrarrestar los proxies para las conexiones en internet asentados en Estados Unidos y los grupos opositores que instigan a la agitación.
También se propone asegurar mejores condiciones para el desarrollo local sin afectar los derechos y libertades de la población ni los intereses de los inversores extranjeros en concordancia con la ley.
El 30 de junio la Asamblea Popular Nacional (Parlamento) dio luz verde a la norma con una votación unánime y poco después el presidente Xi Jinping firmó el respectivo decreto.
De acuerdo con lo trascendido en las últimas semanas, quedará incluida en el Anexo III de la Ley Básica sin necesitar el visto bueno del Consejo Legislativo local.
Ahora al ejecutivo hongkonés le corresponde completar los procedimientos pertinentes para publicarla en la gaceta oficial y avalar su entrada en vigor, lo cual se prevé en breve.
Además deberá establecer organismos para implementar la herramienta y rendir cuentas periódicamente sobre su desempeño ante el Gobierno central.
Beijing, por su parte, abrirá la agencia de un comisionado con el fin de supervisar dichas labores y autorizar al Legislativo a elaborar instrumentos legales que prevengan, frenen y sancionen cualquier acto divisivo en la Perla del Oriente.
El diputado Tam Yiu-chung aseguró que la ley no tendrá efecto retroactivo, el Gobierno central reclamará la jurisdicción de forma limitada y la mayoría de los casos vinculados a las protestas recientes quedarán en manos de la justicia hongkonesa.
Las sanciones estipuladas bajo la norma van desde los 10 años en prisión hasta cadena perpetua.
Desde la presentación de la ley en el Parlamento a finales de mayo pasado hubo reacciones dentro y fuera del país, algunas de apoyo al derecho de China a proteger su soberanía, mientras otras fueron en contra y estuvieron acompañadas de amenazas de sanciones.
Estados Unidos incluso cesó el estatus preferencial a Hong Kong y cambiará los acuerdos bilaterales que permiten suprimir visados, mantener una moneda indexada al dólar y políticas favorables a los negocios, aranceles y protecciones mercantiles.
Para el territorio sureño significará recibir el mismo trato que el resto de China continental en esas áreas de comercio, inversión e inmigración y, en consecuencia, perder muchas ventajas que le permitieron ser un centro de clase mundial y equipararse con Londres y Nueva York.
Sin embargo, sus autoridades aseguran que esa decisión tendrá un impacto menor en la economía local, pues desde hace tiempo su administración se preparó para enfrentar posibles sanciones.
Citaron, por ejemplo, que se trasladó gran parte del sector industrial a China continental, tras enfatizar en que perder los beneficios estadounidenses no implicará dejar de acceder a ese mercado, sino estar sujeto a las mismas restricciones y condiciones que tiene el resto del país asiático en su comercio exterior.
No obstante, recuerdan a Estados Unidos que la región administrativa especial le aporta un promedio de 30 mil millones de dólares a su superávit anual -el más alto entre sus socios- y está profundamente conectada a los intereses de sus corporaciones.
Analistas y medios locales de prensa coinciden en que la ley de seguridad nacional abre las puertas a un nuevo comienzo en Hong Kong e ilustran esa afirmación con el desmembramiento de los principales grupos opositores y retiro de la política de sus líderes.   De hecho la consideran un segundo retorno de la zona a China y la construcción de una base sólida para recobrar y cimentar la estabilidad tras un período que también dejó fisuras en las relaciones de muchos hogares y la economía familiar.
arb/ymr

*Corresponsal jefa de Prensa Latina en China.