Los cines y teatros podrán abrir el lunes que viene, siempre y cuando se garantice la distancia mínima.

Por Anna Buj, ROMA.

Los italianos deberán esperar un poco más para salir de fiesta. El Gobierno de este país anunció ayer que las discotecas no podrán reabrir hasta el 14 de julio, posponiendo la reapertura de las salas de baile, que en un principio iba a tener lugar el próximo lunes e iban a permitir que los asistentes pudiesen bailar a dos metros de distancia unos de otros.

En cambio, la semana que viene sí abrirán de nuevo los cines y teatros. Los italianos deberán esperar un poco más para salir de fiesta. El Gobierno de este país anunció ayer que las discotecas no podrán reabrir hasta el 14 de julio, posponiendo la reapertura de las salas de baile, que en un principio iba a tener lugar el próximo lunes e iban a permitir que los asistentes pudiesen bailar a dos metros de distancia unos de otros.

En cambio, la semana que viene sí abrirán de nuevo los cines y teatros. El primer ministro, Giuseppe Conte, firmó un nuevo decreto que, entre otras cosas, establece las normas para la reapertura de las salas cinematográficas y de espectáculos: será necesario respetar una distancia mínima de un metro entre el público y limitar a 1.000 los asistentes en los espacios abiertos y 200 en los cerrados, unas normas muy rígidas que no han gustado a la industria cinematográfica.

“Unas normas incomprensibles que impedirán reabrir a la gran mayoría de las salas, que son más de 4.000 en Italia”, protestó el presidente de la Asociación de la Industria Cinematográfica (Anica), Francesco Rutelli. El impacto de la Covid-19 ha sido dramático en los cines. Sólo en las salas se calcula que se han perdido 30 millones de euros.

Los turistas provenientes de la UE empiezan a llegar con cuentagotas

Se retrasa asimismo al 25 de junio la reanudación de los deportes de equipo con amigos como el fútbol, el baloncesto o el vólei, pero siempre en las regiones donde las autoridades sanitarias confirmen que no hay riesgos de que vuelva a crecer la curva epidemiológica.

El decreto gubernamental también establece que hasta el próximo 30 de junio los italianos tienen prohibido salir de la Unión Europea y la zona Schengen salvo por exigencias comprobables de trabajo, urgencias o motivos de salud. Lo mismo para los turistas de otros continentes que quieran venir a Italia, mientras los europeos ya están empezando a llegar con cuentagotas desde que se abrieron las fronteras el pasado 3 de junio.

“Es maravilloso ver Roma vacía, y nos están tratando genial”, comentaba esta mañana Jennifer, una turista estadounidense que vive en Alemania y llegó anoche a la ciudad eterna. Con sombrero y mapa desplegado, ella y sus amigos eran los únicos foráneos ante la Fontana di Trevi. “No tenemos miedo al virus, creemos que Italia ha controlado muy bien la pandemia”, subrayaban.

El primer ministro firmó el último decreto en un jueves en que se registraron 379 contagios, el mayor número en la última semana. Desde el 5 de junio –con 518 nuevos casos– no había tantos casos de infectados en el país transalpino. Las autoridades italianas no descartan que en otoño pueda haber una segunda oleada de contagios en la curva epidemiológica.

Las autoridades no descartan una segunda oleada de contagios en otoño

“Es posible que con el retorno de los meses más fríos, y me refiero al final de otoño e invierno, pueda haber un crecimiento de la curva –dijo el presidente del Consejo Superior de Sanidad, Franco Locatelli–. También porque es evidente que sea en nuestro país, pero todavía más en otros continentes, el virus circula. Basta con ver los datos de Brasil, América Latina o India. Lo fundamental es estar preparados para gestionar esta segunda oleada que si llega, no pienso que tendrá la misma dimensión que la primera”, añadió.

La gran mayoría de los nuevos casos, 252, se registraron en Lombardía, la región más afectada del país, y con Bérgamo, el epicentro, como provincia más golpeada. Precisamente por no haber decretado una zona roja que cerrase dos poblaciones de Bérgamo Conte responde ante la justicia como testigo.