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La lucha por la libertad: la revolución haitiana

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Llama la atención ver en las páginas de nuestras independencias americanas la poca atención prestada a la primera revolución latinoamericana, al igual que la escasa bibliografía sobre su desarrollo histórico y alcance de la misma.

En la historiografía latinoamericana se registra como la primera revolución de esclavos negros que puso fin al poder colonial francés en América, específicamente, en la parte oeste de la isla de Santo Domingo, conocida como Saint Domingue (hoy, República de Haití). La misma, a su vez dio universalidad a los ideales de igualdad jurídica y política de los seres humanos expuestos por la revolución francesa de 1789; desafiando, contrarrestando por vez primera y con éxitos, los paradigmas de las teorías políticas de los antiguos filósofos -griegos, romanos y europeos- establecidas por siglos.

Este pueblo latinoamericano arrebató su libertad a una potencia colosal: Francia. En su obra La Política, Aristóteles indicaba que “es evidente que entre los hombres unos son libres y otros son esclavos”. Mientras que Jean Jacques Rousseau, desde la primera línea de su obra el Contrato Social, dejó bien claro a la posteridad que “el hombre nace libre”. Por otra parte, Karl Marx y Federico Engels escribieron: “no es la conciencia de los hombres la que determina su ser; por el contrario su ser social es el que determina su conciencia”. De manera que en un ambiente donde imperaba la explotación y las brutalidades interminables de discriminación e injusticias sociales impuestas por los colonos franceses teniendo como base económica la esclavitud más feroz del Caribe, este grupo de esclavos conquistaría su libertad.

Eran momentos de la Revolución Francesa. Por consiguiente, el 14 de junio de 1789 marcó el fin de la servidumbre feudal y el advenimiento de un nuevo despertar para la humanidad. Así que esos postulados de la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano”, y de que todos los hombres nacen libres e iguales en derechos, debía tener carácter universal. Para ese entonces, Francia poseía la colonia más rica del Continente Americano y del mundo, Saint Domingue, donde las ideas liberales iban a tener repercusiones contra el sistema económico establecido. Y donde a su vez, surge el grito de libertad contra la esclavitud en la parte norte de la colonia de Saint Domingue el 21 de agosto de 1791. Este movimiento revolucionario tendrá orientación y carácter de unidad bajo la dirección y mando de uno de los esclavos más astuto y preparados de la colonia, Toussaint Loverture, y a quien además se le reconocen los dotes de extraordinario militar y estadista.

Finalmente, su independencia se consolidará a la cabeza de su lugarteniente, Jean Jacques Dessalines, el 01 de enero de 1804. Esta revolución significó el ejemplo real más cercano para dar inicio a las protestas en Latinoamérica contra las discriminaciones sociales y políticas que sufrían los campesinos; ya que los colonos colocaban en desventajas a la gran mayoría de los criollos. Por tanto, es evidente que cuando se estudie el tema de libertad, emancipación y lucha contra cualquier tipo de opresión por los derechos humanos, tanto en América como en el mundo, no debe quedar excluida de estudio, de análisis la revolución haitiana. Ya que ella nos mostró el camino a seguir por medio de la acción a los pueblos latinoamericanos.

Precedente insólito, por vez primera en la historia de la humanidad un grupo de esclavos negros tomaron el poder y fundaron una república estableciendo un nuevo sistema político y jurídico bajo su propia constitución el 05 de diciembre de 1805. Su reto, al igual que todos los países de la región caribeña es fortalecer la institucionalidad. Esa debilidad ha sido nuestro “talón de Aquiles”.

jhanermendez@hotmail.com