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Las cosas buenas de un año malo

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Por German Marte

La verdad es que este año 2020 que casi finaliza ha sido bastante difícil para todos, tanto así que, si se hubiera hecho un plebiscito global para que terminara en octubre, habría ganado el SÍ.

Sin embargo, la vida nos enseña que por mala que sea o aparente una persona, una situación o una época, siempre habrá un lado positivo, el cual vale la pena valorar y resaltar, así sea como experiencia para no incurrir en el mismo error en el futuro.
Pero prefiero que por un momento dejemos a un lado las cosas negativas de 2020 y recordemos las positivas, que las hubo. He aquí algunas:

Este año, los dominicanos descubrimos que no es cierto que los corruptos fueran invencibles. Y por más esfuerzos que hizo el entonces partido de gobierno y cúpula (la mayoría mega millonarios), se impuso el anhelo de cambio de una sociedad cansada de la corrupción y la impunidad. Salimos del “todopoderoso” PLD.

Un factor determinante para que ese cambio de rumbo fuera posible, fue el despertar de la juventud, sobre todo aquellos provenientes de clase media, alta y baja, que se adueñaron de la Plaza de la Bandera y posteriormente pasó de la consigna a la acción concreta de acudir a las urnas y votó por un cambio.

Sobrevivimos al Covid-19. No podemos olvidar esto, a pesar de que aún falta mucho para cantar victoria, que muchos inconscientes y temerarios se exponen innecesariamente y contribuyen a propagar el coronavirus que ya ha costado la vida de más de 2,400 compatriotas; que se han perdido más de 400 mil empleos, algunos de los cuales tardarán en recuperarse; que la economía se contrajo casi un 6%.

Gracias a la desgracia de la pandemia y la odiosa cuarentena aprendimos que se puede trabajar y estudiar a distancia. Quizás en un futuro cercano, empleados y empleadores nos pongamos de acuerdo para alternar el trabajo presencial con el teletrabajo.

Se podría ir a la oficina de lunes miércoles, mientras que jueves y viernes se trabajaría desde la casa. Sería un ganar-ganar.

La empresa se ahorraría muchos gastos de energía y material gastable, mientras que el empleado ahorraría tiempo y gastos de transporte.
Igual aplica para la educación a todos los niveles.

De hecho, todas las universidades han pasado la prueba, una mejor que otra, de adecuar sus plataformas para hacer posible la clase virtual. Como ejemplo, vale citar que este martes la estatal Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que además de culminar exitosamente el semestre, graduó 1,458 nuevos profesionales… en una ceremonia virtual. Algo impensable hace un año.

Ni hablar del descomunal esfuerzo y la colosal inversión que ha hecho el ministerio de Educación para salvar el año escolar. Ese proceso dejará grandes enseñanzas para estudiantes, profesores y funcionarios.

Fuera de nuestras fronteras, Estados Unidos se libró de Donald Trump. En Bolivia, los indígenas y todos los sectores progresistas dieron una demostración de elevada conciencia política y recobraron el poder.

En México, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador logra consolidarse siendo la negación de los presidentes corruptos que le antecedieron. En Chile la juventud ha salido a marchar contra el conservador Sebastián Piñera. En fin, a nivel general, el progresismo avanzó.

En suma, aquí y en muchos otros países avanzamos como humanidad, a pesar de los pesares.
Aprendimos a valorar más la familia y nuestra salud; aprendimos a ser más solidarios y humanos.

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