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Mascarillas sí, tapabocas no

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“Amigo no es el que te hace reír con mentiras,
sino el que te hace llorar con la verdad”.

Dicho popular

La directora general de Comunicaciones y portavoz de la Presidencia, Milagros Germán, acaba de cometer un error del tamaño de la catedral.

Pedirle a la prensa que solo publique informaciones oficiales es tan absurdo como que la oposición solicitara que no se informe nada de lo que diga el Gobierno.

Ni una cosa ni la otra tienen validez, cuando de transparencia y democracia se trata.

Una prensa responsable tiene el deber de escudriñar, informar, analizar, publicar y contradecir, si es preciso, todo cuanto acontezca en el ámbito público, sea a favor o en contra del Gobierno, siempre y cuando se observe el debido respeto por la ley de libre expresión del pensamiento y de información.

Eso es de principio. Más aún si se trata de un tema tan vital como la salud de un pueblo.

De modo que la metida de pata de nuestra querida “Diva” no tiene justificación.
Vale decir, sin embargo, que la opacidad no ha sido la práctica del presidente Luis Abinader, ni del actual Gobierno, pues hasta ahora el Mandatario ha sido muy accesible para la prensa, a tal punto que muchos de los que hoy sacan partido a esta infausta sugerencia de Milagros le han criticado porque a su entender el Mandatario “habla demasiado”.

Ahora bien, como dice el sabio refrán campesino “el pasmo con remedio a tiempo tiene cura”, y por esa razón me permito –muy humildemente- sugerir a quien se le haya ocurrido la idea de “controlar” las informaciones sobre el coronavirus en el país a que recule, pues rectificar siempre ha sido de mentes inteligentes y sobre todo de verdaderos demócratas.

En el pasado reciente a alguien del Palacio se le ocurrió poner una sordina al general Juan Manuel Méndez, director del Centro de Operaciones de Emergencia (COE), para poder maquillar las cifras de muertos durante Semana Santa. Un fiasco.

Una cosa es centralizar los datos oficiales a fin de garantizar coherencia y evitar confusiones, otra muy distinta es “amordazar” a ciertos funcionarios, sobre todo si son especialistas en la materia.

Luego de superar fallas de comunicación al principio de gestión, el ministerio de Salud Pública, con el doctor Plutarco Arias a la cabeza, ha manejado de manera aceptable la relación con la prensa en lo concerniente al Covid-19.

En su momento, especialistas de la talla de Ronald Skewes Ramm, director de Epidemiología, o la viceministra Ivelisse Acosta, han ofrecido informaciones oportunas y valiosas.

Que el Covid está en aumento (37.21% de positividad, un récord), es innegable e inocultable.

Cuando hay crisis, y estamos en medio de una muy grave, es mejor que abunde información a que haya escasez de esta.

En tiempos de pandemia el silencio oficial es el principal caldo de cultivo para el rumor, esa materia prima nacional, capaz de reproducirse y dañar tanto o más que un virus. Radio Bemba suele ser perjudicial para la salud.

Mientras más informada esté una nación sobre la pandemia mejor podrá enfrentarla.
Concluyo repitiendo las palabras de Milagros Germán en la última parte de su tuit: “todos debemos trabajar para que el país tenga la información necesaria”.
Pues para combatir el virus debemos usar “mascarillas”, no tapar bocas.

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