Inicio Portada Miles de británicos se manifiestan en Londres contra las medidas de Boris...

Miles de británicos se manifiestan en Londres contra las medidas de Boris Johnson para controlar el coronavirus

0

Julio Guzmán Acosta. Londres, Reino Unido.- Miles de británicos llenaron el sábado Trafalgar Square a gritos de «¡No consentiremos!» y «No más confinamientos», en la mayor manifestación celebrada hasta la fecha contra las medidas del Gobierno de Boris Johnson para controlar la pandemia del coronavirus. Ante la mirada complaciente de la policía, que no se esforzó por imponer las mascarillas ni la distancia social, la inusitada amalgama de manifestantes (entre tres mil y cinco mil, según las primeras estimaciones) lanzó sus proclamas contra las farmacéuticas, Bill Gates, el 5G y los grandes medios, por contribuir al pánico general.

«Vivimos en un estado de manipulación, sumisión y censura», denunció Laila Stevens, que regentaba una librería en Hackney, al este de Londres, y se ha visto obligada a echar el cierre. «Los medios británicos están más pendientes de las protestas en Alemania que lo de que está pasando ya aquí. Nos están estrangulando, nos estamos acercando a una situación límite. Hay que poner fin a este experimento social que dura ya más de cinco meses».

«¡Libertad para los niños, no a la vacuna del Covid, volvamos la normalidad!», podía leerse en la pancarta que llevaba James Henderson, que acudió a la manifestación junto a su mujer, Helena y sus hijos pequeños, Ed y Sarah. «Yo había renegado hasta ahora de la teorías conspiracionistas, pero hay muchas piezas que no encajan y muchas consignas destinadas a controlar la población. Desde que empezó todo esto vivimos es un estado de histeria colectiva, y lo peor es que son los niños quienes más lo están pagando: estamos inoculando el miedo a toca una generación».

La manifestación de Trafalgar Square, fue convocada por el grupo Unite for Freedom, unió a libertarios de derechas y a militantes de la vieja izquierda (como el meteorólogo Piers Corbyn, hermano del ex líder laborista). Médicos «rebeldes» como Andrew Kaufman o Kevin Corbett dieron su apoyo a las protestas. Pancartas a favor del veganismo o contra las vacunas se dieron la mano con las máscaras de Guy Fawkes (las únicas consentidas) y con consignas contra el «lavado de cerebro» de la BBC (British Brainwashing Corporation).

La BBC, por cierto, se preguntaba abiertamente el sábado: «¿Están el Gobierno y los medios sobredimensionando el coronavirus?». Un artículo firmado por el editor médico Fergus Walsh, ponía la situación actual en contexto: «La tendencia mortal y la gravedad de la enfermedad están en declive. El número de pacientes ingresados ha caído durante meses: en el momento crítico había 20.000 en los hospitales británicos, ahora son menos de 800. La gente con respiradores en las UCIs han pasado de 3.300 a 64. Y cierto, el número de casos diarios ha ido en aumento en los dos últimos meses, pero eso es también debido a un incremento en el número de pruebas».

Con 41.486 muertes oficiales (la cifra más alta de Europa) y más de 1.500 nuevos casos diarios, el Gobierno británico considera sin embargo que no se puede bajar la guardia. El grupo de asesores científicos ante emergencias del Gobierno (SAGE) ha estimado incluso que 81.000 británicos podrían morir este este invierno en el «peor caso posible».

Los científicos recalcaron sin embargo que se trata de «un escenario y no de una predicción». El doctor Carl Heneghan, de la Universidad de Oxford, rebatió sin embargo las estimaciones como «poco creíbles» por considerar que «dan por asumido que no hemos aprendido nada de la primera ola».

El secretario de Salud Matt Hancock advirtió por su parte que muchos países están experimentando «una segunda ola» y no descartó la posibilidad de medidas drásticas como un nuevo confinamiento. «No podemos descartar ninguna medida», declaró Hancock.»Los números están en aumento, y tendremos que usar largos confinamientos locales o incluso tomar una acción mayor a escala nacional».

El «premier» Boris Johnson declaró recientemente que un nuevo confinamiento nacional sería como la «opción nuclear». Johnson ha instado esta semana a los padres a llevar a sus hijos al colegio el 3 de septiembre, cuando empieza el curso escolar en Inglaterra, y ha lanzado un llamamiento a las grandes empresas a que hagan lo posible para que sus trabajadores vuelvan a las oficinas, para combatir la sensación de «ciudad fantasma» que se ha apoderado de los centros urbanos.