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Enrique Pérez y Pérez, personaje de triste recordación

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El fenecido general retirado, creador del escuadrón de la muerte, denominado “La banda”, apresó, torturó y asesinó a cientos de dominicanos en los 12 años de gobiernos de Joaquín Balaguer

Por Julio Guzmán Acosta

En el transcurso de esta semana falleció el general ® Enrique Pérez y Pérez a la edad de 97 años. Hacía años que estaba enfermo de múltiples complicaciones. Fue un personaje protagonista de los más cruentos acontecimientos criminales en la vida dominicana, especialmente, en los primeros 12 años sangrientos de los gobiernos de Joaquín Balaguer (1966-1978).

Entró en la historia dominicana por ser un jefe policial represor y auspiciador del escuadrón de la muerte, que se hizo llamar Frente Reformista y Anti Comunista, bautizado por la población como “La banda colorá”.

Este escuadrón del crimen, cuya cabeza visible era el ingeniero Ramón Pérez Martínez, asesinó, torturó o desapareció a una gran cantidad de jóvenes opositores al gobierno de Balaguer, convirtiendo al país en un cementerio, desapareció o desterró a numerosos adversarios políticos.

Fue secretario de las Fuerzas Armadas, jefe del Estado Mayor del Ejercito Nacional y de la Policía Nacional. Cuando estuvo al frente de esas instituciones, República Dominicana vivió una época de terror y miedo. Se le tiene como responsable de la cacería humana que se ejecutó contra dirigentes de izquierdas, sobre todo, la generación de joven que se reveló contra la represión político-policial balaguerista.

Pérez y Pérez, en contubernio con la embajada norteamericana, planificó la creación de la odiosa “Banda colorá”, que tiñó de sangre inocente todo el territorio dominicano, apresando, golpeando, desapareciendo y asesinando a cientos de opositores.

Sus métodos represivos se instalaron en todas las cárceles del país, donde se torturaba, en las más diversas facetas, con desprecio total a la vida y dignidad de las personas.

Se tiene constancia, que el funesto alto oficial balaguerista, personalmente, planificó y dirigió el apresamiento y posterior asesinato de muchos dirigentes de izquierda. Nunca le tembló el pulso para tomar las decisiones que implicaran reprimir y asesinar a quienes no comulgaran con el gobierno represivo de Joaquín Balaguer.

Junto a otros generales, como Ney Nivar Seijas y Ramón Emilio Jiménez, sembraron el terror en la República Dominicana. En sus mandatos al frente de la Secretaria de las Fuerzas Armadas y la Jefatura de la Policía Nacional, fueron asesinados decenas de jóvenes valiosos, como Amín Abel Hasbún, Otto Morales, Homero Hernández, entre muchos otros.

Las protestas eran reprimidas con sañas, la intervención policial en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se sucedía con mucha frecuencia y de ellas resultaron asesinados varios estudiantes, entre ellos, Sagrario Diaz.

Un caso que estremeció al país fue el apresamiento de los cinco dirigentes del Club Héctor J. Díaz, el 9 de octubre de 1971, cuyos cuerpos aparecieron luego sin vida y mutilados, con señales de torturas.

Radhamés Peláez Tejeda, Rubén Darío Sandoval, Víctor Fernando Checo, Reyes Florentino Santana y Gerardo Bautista Gómez, dirigentes de dicho club, en el barrio 27 de febrero de Santo Domingo, fueron víctimas de la saña policial, cuyo único pecado fue estar al frente de la lucha en ese barrio por mejores condiciones de vida.

En el momento de la desaparición, tortura y muerte de esos valerosos jóvenes, quien se mantenía al mando de la Policía Nacional era el ahora fallecido Enrique Pérez y Pérez. Los crímenes cometidos tanto por la Policía Nacional durante su mandato, como por “La banda”, quedaron totalmente impune y nadie fue llevado al banquillo de los acusados para responder por tanta violación de derechos y muertes. Lo malo de todo, es que el criminal falleció en la vejez, sin pagar por los actos sangrientos perpetrados por su mente perversa y cruel.

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