Por Néstor Marín

Londres, (PL) El Reino Unido y la Unión Europea (UE) acordaron dar un nuevo impulso a sus negociaciones post-Brexit, en un intento de evitar el caos económico que se vaticina de no sellarse un acuerdo comercial antes de fin de año.
La premura parte de la negativa del primer ministro británico, Boris Johnson, de prorrogar el llamado periodo de transición de 11 meses que comenzó a contar desde el mismo momento en que Londres abandonó el bloque, el 31 de enero pasado, luego de casi cinco décadas de pertenencia.
El gobernante conservador, quien fue el encargado de firmar el Tratado de Retirada después del fracaso de su antecesora, Theresa May, quiere una relación de libre comercio similar a la que mantienen la UE y Canadá, pero parece olvidar que Bruselas y Ottawa demoraron más de siete años en ponerse de acuerdo.
Las cuatro rondas de negociaciones celebradas hasta el momento vía teleconferencias, debido a la pandemia de Covid-19, arrojaron pocos resultados, sobre todo por la negativa del Reino Unido a aceptar las condiciones del bloque sobre el acceso a las zonas de pesca, la competencia en igualdad de condiciones para las empresas y la cooperación judicial.
En la más reciente reunión virtual que tuvieron Johnson y la cúpula de la UE tampoco hubo humo blanco y, más allá del compromiso de impulsar las pláticas, la declaración conjunta se limitó a elogiar los constructivos debates y a tomar nota del rechazo de Londres a prorrogar el periodo de transición.
El aparente tono conciliador del texto fue enseguida puesto en entredicho por los comentarios que hicieron los participantes en la teleconferencia.
En Londres, Johnson afirmó que el Reino Unido no abandonó la UE para seguir obedeciendo las leyes europeas, o no tener control sobre sus zonas de pesca, y aseveró que el acuerdo de libre comercio podía estar listo en julio.
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, también echó su poco de sal en la herida cuando advirtió, a través de Twitter, que Bruselas no aceptará que le pasen gato por liebre, y no firmará un pacto que vaya contra los intereses de sus 27 miembros.
De llegar al 2021 sin un acuerdo firme, el Reino Unido y la UE tendrían que aplicar las regulaciones arancelarias de la Organización Mundial de Comercio.
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(Tomado de Orbe)