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Sin derecho al pataleo

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Por Rafael Chaljub Mejía

Los enemigos de la revolución bolivariana, no tendrán calidad moral ni razón política para hablar de fraude en las elecciones de éste domingo en Venezuela.

Ahora mucho menos. Estados Unidos, acaba de pasar por un traumático proceso electoral que lo puso en ridículo ante el mundo, y lo menos que debería hacer sería tratar de terminar de solucionar sus asuntos antes que pretender descalificar a otros.
La Unión Europea, que corre pareja con los norteamericanos en eso de agredir a Venezuela, tampoco tendrá base para tratar de restarle méritos a esas elecciones.

La UE fue invitada a enviar sus observadores y no lo hizo, y ahora mismo circula en los medios de comunicación una carta suscrita por decenas de renombradas personalidades de la política, la ciencia y la cultura, que reclaman a la UE respetar el resultado de las elecciones parlamentarias en Venezuela.

El expresidente ecuatoriano Rafael Correa, el premio Nobel de la Paz don Adolfo Pérez Esquivel, el músico británico Roger Waters, el candidato presidencial francés Jean-LucMelechon, intelectuales del prestigio de Ignacio Ramonet, Atilio Borón, el teólogo brasileño Frei Betto, se cuentan entre los firmantes del documento.

Como todas esas potencias cuentan con su respectiva quinta columna en la propia Venezuela, el mundo democrático debe mantener bajo observación a los integrantes del sector sedicioso y con vocación al desenlace violento encabezado por el señor Juan Guaidó.

El gobierno del presidente Nicolás Maduro propició un diálogo con las fuerzas opositoras, como resultado de este se establecieron nuevas y mayores garantías electorales, y en los comicios van a participar 107 partidos, 4,400 candidatos a 277 escaños parlamentarios.

La sedición rechazó el diálogo y sigue esperando que la intervención extranjera la coloque en el poder.

Críticas y discrepancias aparte, el gobierno del presidente Maduro es la encarnación del Estado y la nación venezolanos, en última instancia, está legitimado por la agresión de sus enemigos y por la firme resistencia que en nombre de la soberanía innegociable de su patria mantiene frente a esa permanente y obstinada agresión.

Aun así y en ese clima de plaza sitiada, ahí están las condiciones para unas elecciones competidas.

Entonces, que hablen las urnas. Pero como los promotores del golpismo suelen ser tan tercos, una vez más recordemos al comandante Hugo Chávez cuando a esos mismos grupos les advirtió que la de Venezuela es una revolución pacífica pero armada.

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