Bruselas, (PL) Durante los meses transcurridos de 2020, mil 81 migrantes murieron en todo el mundo, 339 de ellos cuando intentaban cruzar el mar Mediterráneo para llegar a Europa.
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), durante igual período de 2015 habían fallecido ya más de tres mil indocumentados.

Ese año comenzó la peor crisis migratoria de la historia reciente y el total de decesos ascendió a seis mil 584.
En 2016, las muertes registradas aumentaron a ocho mil 72.
Al tiempo que ofrecía las terribles cifras, la OIM advertió que el número real de fallecimientos es seguramente mucho mayor, pero no se conoce con certeza por la naturaleza compleja del fenómeno.
En aquel entonces, la Unión Europea (UE) se comprometió a hallar una solución eficaz y humana al problema.
Dicha promesa fue repetida año tras año sin cumplirse y todavía hoy no existe un mecanismo comunitario que garantice vías efectivas de tránsito y asilo.
A los peligros enfrentados por los migrantes durante sus travesías, se suma ahora la amenaza de la Covid-19, ante la cual muchos quedan indefensos y desatendidos.
Recientemente, el alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, recordó que la cantidad de desplazados forzosos en el mundo llegó a casi 80 millones en 2019, casi el doble de la cifra reportada hace una década.
Grandi pidió la solidaridad y acción global para ayudar y proteger a los indocumentados, sobre todo en estos tiempos de pandemia.
Asimismo, abogó por incluir a esas personas en los planes nacionales de enfrentamiento al nuevo coronavirus y en las iniciativas para superar la crisis socioeconómica generada por el mismo.
Además, instó a ciudadanos y gobiernos de todo el orbe a brindar su apoyo a refugiados, desplazados internos y apátridas, así como a quienes los acogen.
A tal llamado se sumó la directiva de la UE, cuyos miembros se niegan a pactar un mecanismo de redistribución de migrantes.
Muchos de los 27 rechazan también abrir sus puertos a los barcos de organizaciones humanitarias que rescatan a personas desesperadas en el Mediterráneo.
Como cada 20 de junio, día dedicado por la Organización de Naciones Unidas a los refugiados, se escucharán hoy más promesas y proyectos.
Mientras eso ocurre, cientos de personas mueren en el mar y decenas de miles esperan en la frontera greco-turca, víctimas de las divergencias y los conflictos. agp/gas