La decisión ha causado considerable polémica, con los diputados conservadores locales en contra de

Por Rafael Ramos, Londres 

Había ya muchos elementos de división en el Reino Unido (Brexit, actitud hacia la pandemia y las reglas del confinamiento, clase social, raza, estatus económico, geografía, nacionalismo…), y ahora se ha añadido también el de las estatuas. Unos creen que hay que tirar abajo las de personajes relacionados con el colonialismo y la esclavitud, y otros estiman que no hay que juzgar por los valores del siglo XXI a quienes llevan siglos enterrados.

Unas estatuas caen y otras se levantan. El Ayuntamiento de Poole (una ciudad marítima sureña donde está la urbanización con renta per cápita más alta del país) decidió ayer retirar la de Robert Baden-Powell, el fundador de los scouts, que tenía creencias homófobas y además apoyó a Adolf Hitler (como por otra parte numerosos británicos, incluidos políticos y miembros de la realeza). Según la policía, se encontraba en una lista de monumentos que manejan elementos radicales como objetivos, y almacenarla era la opción más segura.

La decisión ha causado considerable polémica, con los diputados conservadores locales en contra de ella, y una campaña de diez mil firmas para que la estatua (erigida hace sólo tres años) siga en su sitio. Baden-Powell, fallecido en 1941, fue un aventurero que se apuntó al ejército nada más acabar el colegio, luchó en la Guerra de los Boer (Sudáfrica), especializándose en cartografía, estudio del terreno y adiestramiento de los soldados. De regreso a la vida civil fundó los boy scouts, y el manual que había elaborado se convirtió en su biblia.

Pero mientras la estatua de Baden-Powell iba camino del almacén, la del comerciante esclavista de Bristol Edward Colston, del siglo XVII, fue recuperada de las aguas del río Avon, en las que llevaba desde el domingo 7 de junio después de que manifestantes antiracistas la derribaran. Submarinistas de la policía la habían ubicado, y a las cinco de la madrugada, para evitar incidentes, la ataron a unas cuerdas y la llevaron a un depósito. La intención es que su destino final sea un museo, donde aún no se ha decidido en qué estado será presentada al público, si en el original, o con las pintadas de que ha sido objeto. En numerosas ciudades del país arrecia la campaña para eliminar los monumentos de homenaje a políticos colonialistas y comerciantes que se beneficiaron del esclavismo.