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Una reflexión en torno a las elecciones del 5 de julio

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Por Luis R. Santos

Hay coyunturas que marcan el destino de una nación. Los dominicanos estamos en medio de una de éstas. Lo que pase en las elecciones del 5 de julio tendrá una profunda repercusión en el futuro inmediato de nuestra patria.

República Dominicana está moralmente enferma. El poder político que nos dirige se ha encargado de afianzar un régimen en el cual la corrupción y la impunidad, su hermana siamesa, van de la mano. No hay un régimen de consecuencias para el poder político que desfalca las finanzas públicas, que se nutren de los impuestos que pagan los ciudadanos.

Tenemos una Procuraduría General de la República que en vez de perseguir la corrupción, la encubre. Tómese como ejemplo el caso Odebrech, que fue mutilado y manipulado para excluir a gente que debía estar encartada. La Cámara de Cuentas se utiliza para tapar muchas de las irregularidades que se cometen en la administración pública. Tenemos una Suprema Corte de Justicia dirigida por un político adepto al poder de turno. Los funcionarios públicos se las arreglan para burlar los controles y hacer negocios millonarios con el Estado a través de contratos amañados. El entorno presidencial pulula por todas las instituciones del Estado procurando ventajas económicas a través del tráfico de influencias.

En cuanto al candidato presidencial del PLD, es evidente que tiene muchas preguntas que responder sobre el crecimiento desorbitado de su patrimonio mientras fue ministro de Obras Públicas. Y en caso de llegar a la Presidencia de la República seguiría propiciando el régimen de corrupción e impunidad del que forma parte.

Dominicano, dominicana: Este cinco de julio debemos decidir si le ponemos un alto a este estado de descalabro moral que nos afecta, o si le damos la oportunidad a un hombre nuevo, que se ha comprometido con un procurador general de la República independiente y sin relación con el Poder Ejecutivo, con una Cámara de Cuentas que vigile el desempeño de los funcionarios públicos, y que además se ha comprometido a iniciar el proceso para establecer un régimen de consecuencias para que todo aquel que robe los fondos públicos empiece a rendir cuenta ante los tribunales.

El  5 de julio,  ¡Usted tiene la palabra!